Hoy, 19 de octubre, es el día de mi 36 cumpleaños. Mucho tiempo ha pasado ya desde aquel jueves del año 1972 que me vio nacer. En mis recuerdos, mayoritariamente prevalecen los buenos momentos vividos, los malos se tienden a perder, como si nunca hubieran existido.
Si intento recordar y hacer un pequeño repaso por todos estos años, puedo recordar con poca nitidez escenas de mis primeros años de colegio, no demasiadas, pero suficientes, acompañado de mi madre, cruzando las antiguas vías del tren cerca de la estación del Cabañal, en aquellas interminables caminatas, ahí empecé a leer mientras andaba, aquellos libros de Asterix. Años después instalarían una pasarela que acortaba el camino a clase, hasta que no hace demasiados años se terminaron soterrando las vías y dejando paso a una gran avenida y acabando con el sonido del tren de las tardes/noches de verano en casa… Recuerdo las clases de repaso de las tardes, y como me gustaba especialmente la sensación de que terminaba la semana los viernes por la tarde. Recuerdo la gran satisfacción de terminar la EGB, recuerdo la sensación de no caber dentro de mi.
Si vuelvo de nuevo a la infancia, puedo recordar la de vueltas que pude dar en el Seat 600 del iaio, coche que a su vez se lo compró a mi padre cuando este cambió a aquel Renault 12 verde, y todo porque a mi me gustaba ir en ese coche y no en el nuevo. Recuerdo quedarme a dormir en casa de los iaios, y ver aquel libro grande que tenía creo que de Félix Rodríguez de la Fuente y aquellos animales salvajes. Puedo recordar al bisabuelo Julio que a pesar de su edad, podía andar más que todos los niños (mis primos y yo) juntos. Recuerdo aquella foto de estudio sobre bastidor, en blanco y negro, con todos mis primos (al menos los que habían nacido hasta la fecha).
Recuerdo los cumpleaños en casa, con los vecinos, con mi hermana, con mis padres, no sé por qué me viene tanto a la mente el recuerdo de aquellas paredes empapeladas que tenía el salón de casa. Recuerdo las navidades y los Reyes, siempre maravillosas cuando era niño y ahora que lo sigo siendo en espíritu, y que tengo a quién regalar. Recuerdo las fallas.
Recuerdo aquellos largos veranos de cuando era niño, que empezaban al terminar el cole, yendo con las abuelas a la playa los primeros días, después pasando algunos días en el chalet de algún primo en La Eliana, jugando a policías y ladrones, bañándonos en casa de otro tío. De ahí, un mes en Montán, en aquel gran caserón del bisabuelo, que si no recuerdo mal había sido un convento en otro tiempo, y años después cambiamos a Montanejos. Y para finalizar el verano, Castejón, el pueblo de mi madre, días enteros encima de la bicicleta, las fiestas y el baile en la plaza, y los amigos de Madrid, Barcelona, …
Recuerdo como la informática se instaló en casa allá por los 80 con mi MSX, aquel Sony Hit-Bit HB-75P. Años después llegarían los primeros PC, en mi caso un 286, 386, pentium,… Esa fue la época de mi paso por el instituto, y mi afición por el baloncesto, los partidos de Pamesa en la Fonteta, los viajes con las peñas. Después llegaría la F-1, mucho antes del boom de Fernando Alonso, cuando muchas veces tocaba ver las carreras en diferido a altas horas de la noche. Recuerdo los cómics de superhéroes de Marvel, aficionado a los mutantes hasta la médula, hasta dejar una pequeña fortuna con el paso de los años en comics, que probablemente andarán en alguna caja en la casa del pueblo, o habrán pasado a mejor vida. De esta época son los mejores AMIGOS que uno puede tener, al menos en mi caso.
Recuerdo los tiempos de facultad, mi primer coche, un Seat Ibiza del año 91, y de mi primer trabajo, por supuesto de reponedor y sin nada que ver con la carrera. Laboralmente he pasado por empresas ruinosas, empresas austeras con mucha solvencia pero sin un proyecto claro, con jefes que pasaban del negro al blanco en cuestión de segundos, con jefes que han sido mi segundo padre, con trabajos interesantes pero mal remunerados, con trabajos bien remunerados pero con poco futuro y espero que por el momento se detenga en un trabajo interesante y con mucho futuro.
Guardo para el final lo mejor que me ha pasado en estos 36 años de vida. Encontrar a Teresa hace ya 8 años y tener a Lucía hace 3, creo que estaré eternamente agradecido aunque nunca sepa como decirlo o expresarlo.
Si tengo algo claro a estas alturas es que no cambiaría ni una sola de las cosas que he hecho en esta vida. Seguramente no he andado siempre por los caminos marcados, y he intentado nadar contra corriente en más de una ocasión, pero soy así.
He recordado muchas cosas y seguramente muchas más se han quedado olvidadas en mi memoria, así que de antemano pido perdón si alguno de los que me leéis os sentís defraudados al no haberos hecho participes de esta entrada.
Gracias Papá y Mamá por estos 36 años.
Gracias Lucía y Gracias Teresa.




4 comentarios
Európides escribió:
20/10/2008, a las 22:37 (UTC 1 )
Hola, te recuerdo que ya tienes tu resumen en blogs de interés http://yenodeblog.blogspot.com/Ahí lo podrás ver…Un saludo y suerte
Arturo escribió:
22/10/2008, a las 19:33 (UTC 1 )
Está muy bonito. Bien escrito. Sobre todo “llega”. A seguir cumpliendo y que lo veamos todos juntos. Un abrazo
Paco D escribió:
22/10/2008, a las 21:45 (UTC 1 )
Es muy interesante, y más para gente como nosotros, que ya hemos pasado el umbral de los treintacinco años. No debe ser propio de nostalgicos que, de vez en cuando, echemos una mirada hacia al pasado, viendo todo el camino que hemos hecho hasta ahora, y poder enfilar con ganas el camino que a´´un tenemos que recorrer.Un gran abrazo
mangeltrslc escribió:
22/10/2008, a las 23:25 (UTC 1 )
Muchas gracia por vuestros comentarios. Se que se quedan demasiadas cosas en el tintero, igual algún día me centro en alguna época concreta y escribo algo más.
Gracias Arturo y Paco por pertenecer a este pasado, presente y futuro.