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Los que me conocen un poco saben que soy un especial (por no decir obsesivo) a la hora de buscar un sitio correcto donde aparcar el coche.
Puedo perder un buen tiempo dando vueltas, buscando un sitio donde aparcar. Incluso recuerdo que en una ocasión, después de dar vueltas y más vueltas y no encontrar ningún sitio, tuve que desistir de acudir a una cena con más gente.
Cuento esto, porque esta mañana he acudido a la cercana población de Lliria, donde se encuentra la asesoría con la que trabajamos, para recoger una documentación.
No es que acuda muy a menudo, a la población y conozco lo justo para llegar a mi destino. Hoy justamente estaban asfaltando una de las calles por las que busco aparcamiento, así que he continuado hasta la siguiente calle y he encontrado un sitio estupendo nada más girar. Era tan estupendo, que hasta he bajado del coche a comprobar que no había línea amarilla o alguna señal por la zona que impidiera aparcar. Una vez hecha la comprobación, tranquilamente he puesto el parasol, cerrado el coche, y he salido dando un pequeño paseo (a pesar de la temperatura) hasta la asesoría.
Hemos revisado los temas pendientes, he recogido la documentación y con la misma tranquilidad, me he vuelto hasta el coche, cuando me he encontrado con que había en la zona un policía local de Lliria cerca de los vehículos, y la mayoría de vehículos aparcados junto al mío ya no estaban, con lo que he empezado a pensar mal.
Y ya sabes lo que dicen, piensa mal y acertarás… En los limpias del parabrisas habían cogido un pequeño papel de color rosa. Me he dirigido al policía para decirle que no entendía el motivo, ya que no había ninguna placa, ni ninguna línea en el suelo que me indicara que no se podía aparcar en ese lugar, a lo que el policía me ha respondido simplemente señalado a la pared que había al otro lado de la calzada, donde una señal de prohibido aparcar indicaba que la prohibición era para ambos lados.
Con razón había conseguido aparcar tan rápido…
He asentido con la cabeza y disculpándome diciendo que no era vecino de la población, que no conocía la calle, y que no había visto la señal, no le he podido decir más que era correcta la multa.
El policía me ha pedido la documentación del vehículo. Rápidamente he sacado la ficha de inspección técnica de vehículos y el permiso de circulación, y aunque me consta que no lo necesitan, le he ofrecido el recibo del seguro, para que comprobara que estaba todo en regla. Una vez verificado todo, me ha devuelto la documentación y me ha dicho amablemente que tirara la multa, que no la iba a tramitar.
Ser educado cuesta muy poco, y yo he tratado de serlo, a pesar de que no me gustaba haber cometido esa infracción, y haberlo hecho sin intención. Al fin y al cabo el error ha sido mio no comprobando las señales de ambos lados de la calle, pero cuando alguien tiene razón, por mal que nos sepa, hay que admitirlo y es lo que he hecho. Imagino que esto, junto con el desconocimiento de los sentidos de circulación y lugares de aparcamiento de las calles de Lliria han hecho el resto.
Dudo que esta persona lea algún día este post, e incluso que se acuerde del suceso, pero además del apretón de manos de agradecimiento antes de marcharme, desde aquí le reitero las gracias.




