Si por algo se nota que nos hacemos mayores es porque cada vez hay más niños en nuestras reuniones, porque solemos quedar para comer (en cualquiera de sus variantes, almuerzos, comidas o cenas), porque a la gente se le va cayendo el pelo (en mi caso aun se conserva relativamente bien), y porque si quedas para comer o cenar, la bebida ¿de moda? es el agua, y como mucho distintos tipos de coca-cola (con lo mala que es
).
Hoy hemos podido quedar a comer con motivo de mi cumpleaños, probablemente el mejor de los regalos que nadie podría recibir, aunque gracias por regalarme la maleta para el portátil.



