Unete al Pacto de Johnnie Walker – Barcelona (día 2-Parte 2)

noviembre 29, 2009 en Varios

Una vez finalizada la rueda de prensa, y ya en el pit-line, lo siguiente es entrar en el ambiente de las carreras, y para ello nada mejor que disfrazarse vestirse con el atuendo adecuado para la ocasión.

4. Subiendo al coche

Para subir al coche es necesario equiparse correctamente, así que monos ignífugos, guantes, verdugo y casco, ¿y dónde están las zapatillas ignífugas? Pues nos tendremos que conformar con el nuestro. Voy a quedar monísimo y super-conjuntado :P , pero no creo que sea fundamental para subir al coche, aunque más vale que no se incendie, por si acaso.






El habitáculo del coche es realmente pequeño, con una altura y una envergadura como la mía se debe alcanzar el tamaño máximo admitido para el vehículo, ya que las piernas completamente extendidas alcanzan el final del biplaza, por donde cruza cableado del coche, con el peligro de soltar algo que no toca, y por otro lado, el piloto, en este caso Mika se sitúa solo unos centímetros por delante de ti, y conduce con su brazo izquierdo por encima de tus piernas, y muy próximo al tronco, por lo que encoger las piernas no es una opción. Los hombros se deben encajar en los laterales de la carrocería por lo que se debe entrar con el izquierdo primero y el derecho después.

Una vez situado en el asiento, los cinturones de 4 puntos te atan literalmente al asiento de forma que no te puedes mover ni un milímetro, y el casco, que da una visión muy recortada, te termina de aislar acústicamente del exterior.

En este punto, Mika vuelve a su asiento de piloto, arranca el Caparo T1, y empieza a acelerar saliendo del pit hasta el final de recta, te pegas más si cabe al asiento. Cada vez más rápido, más rápido, sin que el coche de sensación en ningún momento de que vaya a tener límites, pero no podemos seguir recto, y tenemos una curva rápida a derechas, la misma que se veía desde la rueda de prensa, que enlaza con una curva a izquierdas, un par de rectas más o menos largas enlazadas por una curva, que da acceso a la zona más lenta y revirada del circuito, con constantes curvas a derecha e izquierda, para terminar entrando por la recta principal, con la línea de meta y volver a repetir la vuelta para terminar en box.

Por más que intenté descifrar lo que mostraba la pantalla del volante, me fue imposible encontrar ningún tipo de información (marcha engranada, revoluciones, velocidad, etc.), para mi se redujo todo a muchos números cambiando a mayor o menor velocidad, y no vi ningún rótulo. No obstante, los ingenieros hablan de que a final de la recta, lanzado debe quedarse muy cerca de los 300km/h.

A mi entender, lo impresionante de estos coches es la aceleración que tiene desde parado, y su capacidad de frenada. Algo a valorar es la forma en la que se toman las curvas, tratando de estar el menor tiempo posible en el giro, para cuanto antes alcanzar la recta y apretar el acelerador al máximo, a pesar de que pocos metros después tengan que frenar bruscamente para repetir la maniobra del giro en la dirección opuesta.

Desgraciadamente en mi turno no pisamos apenas los pianos, y no se fue el coche en las curvas, para que Mika tuviera que echar de manos para meterlo en la trazada, algo que si les pasó a algunos de los otros ganadores del Pacto de Johnnie Walker.




5. Visita al circuito y espectáculo final

Apenas 5 minutos, y 2 vueltas después de subir al Caparo (salida desde box, paso por línea de meta y vuelta al box), sin apenas tiempo para saborear lo que estaba pasando, Mika Häkkinen paraba el motor del coche, se bajaba y me dejaba espacio para que lo pudiera hacer yo. Momento para quitarse el casco, el verdugo, los guantes y el mono, y valorar y compartir con el resto de afortunados lo vivido, mientras picamos algo, que hay que reponer fuerzas.

Como no es algo que se pueda hacer habitualmente, y ya que los organizadores nos dieron la opción, aprovechamos para dar una vuelta al circuito por la vía de servicio, en una furgoneta, a una velocidad muy inferior a la que lo había hecho minutos antes.





De vuelta de nuestro recorrido turístico por los entresijos del circuito, aún tuvimos tiempo de ver las últimas vueltas que realizó el coche. En el último de los giros, se paró en pista frente al box, de pronto las revoluciones del vehículo aumentan, y empezamos a asistir a trompos varios para quemar goma. Este es el espectáculo final de cara a la galería. Los pocos que quedábamos en el circuito a esa hora, acudimos al muro para poder fotografiar, grabar o simplemente disfrutar de las maniobras y del ruido.




Tras el último apagado del motor, y una vez finalizada su labor, Mika Häkkinen se prestó a hacerse fotos con el personal que aún quedábamos en las instalaciones.
Después, tiempo de despidos y larga vuelta a casa tras tener que esperar varias horas a la llegada del tren, en este caso un cómodo Euromed, que nos devolvería, al filo de la media noche, a Valencia.

Desde estas líneas agradecer a los organizadores del evento, que en ocasiones fue algo caótico, pero comprensible dada la magnitud, la oportunidad de vivir una experiencia como esta. Me apunto desde ya a la próxima. ¿Dónde hay que firmar?